Cruzada de Poder
 Cruzada de Poder

Coordinadora de Organizaciones Evangélicas Pentecostales a la Comunidad Nacional

en el marco crítico del Estado de Catástrofe y de Alerta Sanitaria por la pandemia en que nos toca vivir el “tratamiento mediático” que se ha hecho respecto de la Iglesia Evangélica Chilena, a partir de casos muy específicos y focalizados y sin contextualizar o considerar la innegable e inconmensurable labor desarrollada por ésta por más de 100 años al menos, se nos hace un imperativo moral y ético insoslayable pronunciarnos.




Coordinadora de Organizaciones Evangélicas Pentecostales

  1. UNEVAC (Unión Evangélica por los Valores Cristianos).
  2. AIEP Sana Doctrina (Agrupación de Iglesias Evangélicas Pentecostales).
  3. Portal de Redes Sociales K-nutos MLD (Canutos Marcando la Diferencia).
  4. ONG Princípios.
  5. ONG Chile Cristiano.
  6. ONG El Buen Samaritano.
  7. Ministerio Evangelístico Pentecostal de las Sendas Antiguas Pj 2287.
  8. Ministerio Internacional de la Restauración y la Misericordia Pj 4316.
  9. Colegio Virtual Betel.
  10. Iglesia de Jesucristo Ministerios Unidos El Tiempo del Fin Pj 4563.
  11. Casas de Acogida del Ministerio Evangelístico DBH Pj 4047

Las entidades aquí presentes, partícipes y miembros de la recientemente creada COEP Coordinadora de Organizaciones Evangélicas Pentecostales, compuesta por más la más amplia gama de entidades y organizaciones de inspiración cristiana evangélicas pentecostales, que agrupan desde Agrupaciones Pastorales como AIEP Sana Doctrina y UNEVAC, Unión Evangélica por los Valores Cristianos (en conjunto agrupan a más de un centenar de iglesias) junto a otras denominaciones y congregaciones así como organizaciones para-eclesiásticas como Ong”s, think tank (centro o tanque de pensamiento) y de ayuda social como Corporaciones, Fundaciones y Ministerios de Misericordia con presencia en la casi totalidad de nuestro territorio nacional (desde Iquique hasta Chiloé) y que hasta ahora, no hemos tenido una voz autorizada que nos represente ante la sociedad civil y política pero que a través de COEP esperamos dar a conocer nuestra visión, sentir y accionar ante la comunidad nacional, evitando se difundan contenidos e información inexactas o erróneas ya que en el marco crítico del Estado de Catástrofe y de Alerta Sanitaria por la pandemia en que nos toca vivir el “tratamiento mediático” que se ha hecho respecto de la Iglesia Evangélica Chilena, a partir de casos muy específicos y focalizados y sin contextualizar o considerar la innegable e inconmensurable labor desarrollada por ésta por más de 100 años al menos, se nos hace un imperativo moral y ético insoslayable pronunciarnos en los siguientes términos:

1.- Rechazamos absoluta y categóricamente el tratamiento que los medios de comunicación en general y la televisión en particular, han dado a la iglesia evangélica a partir de un par de casos muy puntuales y focalizados que en ningún caso representan el accionar y sentir de la gran mayoría de las congregaciones de nuestra fe, creando noticias literalmente que no cuentan con ninguna o muy escasas evidencia y sin una investigación seria o bien definida, lo que ha provocando en la población una verdadera paranoia y temor infundado lo cual ha derivado en una verdadera animadversión hacia nosotros y nuestros templos que, al igual como hemos visto en el caso de los inmigrantes haitianos de Quilicura, en muchos casos se han materializado en acusaciones, insultos y ataques de todo tipo por los diferentes medios, especialmente en las redes sociales, que no sólo han sido verbales sino también ha habido agresiones con piedras u otros objetos contundentes producto de las generalizaciones graves que los medios han realizado, especialmente en los programas matinales y que van mucho más allá de un simple error o desconocimiento, sino que nos hacen afirmar sin temor a equivocarnos, que esto es precisamente resultado del “periodismo amarillento” que la televisión está practicando desde las últimas décadas centrándose únicamente en el sensacionalismo y el escándalo o, en el mejor de los casos, en exagerar un hecho puntual y sin mayor trascendencia o significación para tratar de aumentar sus audiencias.

Resulta bastante evidente que lo anteriormente señalado no es un problema que sólo nosotros advirtamos o del que somos víctimas ya que las denuncias ante el CNTV por el caso de Quilicura mencionado más arriba por una parte y las palabras del rector de la UDP, don Carlos Peña por la otra, apuntan exactamente en la misma dirección de nuestra denuncia.

Evidente también resulta que los medios y especialmente la tv en sus programas matinales deben revisar sus líneas editoriales y recordar, para quienes pasaron por las escuelas de periodismo, el límite entre “Información y Dignidad humana”.

Los cristianos evangélicos no sólo hemos sido ninguneados, ridiculizados y arbitrariamente discriminados por este periodismo y televisión amarillenta sino que peor aún, ellos mismos se han provisto de ciertos personajes autoproclamados pastores y que no representan a absolutamente a nadie, sin embargo les ofrecen profusamente pantalla y los “habilitan o reconocen” como voces autorizadas del mundo evangélico con el único objetivo de mantener el escarnio y el abuso de los cuales hemos sido objeto…abusos que, dicho sea de paso, están al límite del reproche jurídico.

2.- Conocida por todos es la tremenda labor que realiza la Iglesia Evangélica en nuestro país que se ha traducido en 100 años en casi 4 millones de personas transformadas por el poder de Dios a través de su palabra, muchas de ellas extraídas de los sectores menos favorecidos de la sociedad sumidos en los flagelos de delincuencia, drogadicción, alcoholismo y que hoy son personas reinsertadas y de bien en la sociedad. Sabido es también que la única entidad que verdaderamente rehabilita en cualquiera de esos flagelos es la iglesia evangélica y ello no le cuesta ni un centavo al estado; si a ello le sumamos la permanente acción social de las entidades religiosas o de organismos ligadas a ellas, sean corporaciones, fundaciones o ong,s que visitan permanentemente hospitales, cárceles, hogares de ancianos y niños, llevando bienes y artículos diversos a modo de satisfacer las necesidades básicas de ellos con cargo a las congregaciones que las componen; innumerables son los grupos que salen de noche o en la madrugada a brindar un sandwich y café a las personas en situación de calle y lo propio sucede a la hora de almuerzo, pero claro, como eso no vende, no es noticia y cuando por caso fortuito lo muestran, lo hacen exacerbando el morbo y utilizando a las personas como material de comercio… No sin razón Mario Vargas Llosa dijo: “La frontera entre el periodismo serio y el sensacionalista es cada vez menos nítida ya que el mundo occidental vive inmerso en una civilización del espectáculo”.

3.- La Iglesia evangélica de Chile, (por su naturaleza espiritual derivada de la Reforma Protestante del siglo XVI que tenemos como máxima norma de fe y conducta la palabra de Dios y por tanto no es una institución centralizada como lo es la católica romana y el marco legal y constitucional de nuestro país (Art. 19 N°6 de la CPE y la Ley 19.638) que consagra la libertad de conciencia), cuenta actualmente con más de cinco mil denominaciones abarcando a más del 20% de la población total de nuestro país, es decir, cerca de cuatro millones de personas profesamos la fe cristiana protestante. De ese total, la gran mayoría correspondiente a más del 80% somos de denominaciones pentecostales (el otro 20% lo componen las denominaciones históricas y las neo pentecostales y/o liberales), sin embargo, un muy amplio sector de esa gran mayoría NO tenemos una voz que verdaderamente nos represente o interprete y quienes temerariamente han asumido la representación de la iglesia evangélica ante los poderes civiles y políticos lo hacen sin el beneplácito o consentimiento de quienes hoy hacemos esta declaración y creemos, tampoco de la gran mayoría de los evangélicos de Chile, por tanto, las declaraciones y/o compromisos que éstos personeros realicen o adquieran en el ámbito público y/o privado son hechas a título absolutamente personal y en el mejor de los casos, sólo obliga a las entidades que ellos supuestamente representan pero No a nosotros quienes componemos la COEP ni a la mayoría del mundo evangélico pentecostal.

Quienes adherimos a la presente, no obstante, lo anterior, venimos desarrollando una inmensa aunque silenciosa tarea de ayuda y misericordia de manera permanente y que en los momentos de crisis como lo fue el 27F por ejemplo, se ha materializado más sistemáticamente. De hecho, sólo es cosa de preguntarse quiénes fueron los primeros en llegar con la ayuda, alimentos, ropa y agua a las zonas más afectadas? pues justamente nosotros, los que habitualmente no tenemos voz ni vocería ante los poderes públicos o mediáticos; de hecho, ahora mismo, la gran mayoría de nuestras instituciones están llevando adelante una campaña de recolección y entrega de alimentos y útiles de aseo a quienes están con cerco sanitario o en cuarentena … pero son otros los concurren al palacio de gobierno y se granjean con acciones como las nuestras, porque cuando ellos realizan alguna obra de ayuda no sólo las publican y dan a conocer por todos los medios sino que más aún, lo hacen con recursos recibidos hasta del mismo estado y están dispuestos a todo, incluso asumir compromisos ecuménicos como los del miércoles pasado, situación que no sólo no compartimos sino que rechazamos completamente.

Por todo lo dicho es que se nos ha hecho imprescindible crear esta Coordinadora de Organizaciones Evangélicas Pentecostales COEP, con su vocería propia y oficial que se vincule con los diferentes organismos públicos y privados y, especialmente con los medios de manera que se informe de manera oportuna y veraz nuestro accionar y planes de mediano y largo plazo y ya no se siga desvirtuando o derechamente, falseando la realidad, máxime cuando se consulta y otorga pantalla, tendenciosa y malintencionadamente, a personas de dudosa moralidad e integridad y que no tienen ninguna autoridad ni representatividad para hablar a nombre de la iglesia evangélica de Chile.

4.- Por último, queremos manifestar nuestro absoluto rechazo a la verdadera persecución y caza de brujas del que hemos sido víctimas las congregaciones evangélicas por la intermediación y estimulación de los medios de comunicaciones en cuanto a la realización de reuniones o cultos en nuestros templos. Al respecto es necesario reafirmar que la mayoría de nosotros no estamos congregando a nuestras membresías en los días y horarios habituales sino que a través del Internet se están desarrollando nuestras actividades, sean desde los hogares o de los mismos templos pero siempre tomando las medidas preventivas necesarias, sin embargo, también es necesario aclarar que hoy por hoy y según las normas técnicas emitidas por la autoridad sanitaria y debidamente publicadas en el Diario Oficial, NO están prohibidas las reuniones ni la celebración de cultos evangélicos en la mayoría de nuestro territorio nacional a excepción de la región del Bio Bio (situación que esperamos cambie en los próximos días) por lo que cualquier congregación evangélica podría realizar sus cultos considerando las instrucciones emanadas de la autoridad sanitaria en sus informes técnicos que establecen que no haya más de 50 personas reunidas; si hay más de 10 personas en lugares cerrados, deben usar mascarillas obligatoriamente y mantener la distancia social recomendada de al menos un metro y que no haya contacto físico entre los asistentes… respetando todo ello, no hay ningún impedimento para realizar dichas actividades en los templos o de seguir predicando en las calles en las comunas que no haya cuarentena. Pero no son pocos los casos en que se han desarrollado estas actividades en los templos, con pleno cumplimiento de toda la normativa, pero de igual manera y por la paranoia de mucha gente, creada y alimentada por los medios de comunicaciones masivos, se denuncian su realización e incluso solicitan, trasgrediendo la ley, la constitución y hasta los tratados internacionales, la suspensión total de ellos. El estado de excepción constitucional junto a la alerta sanitaria de fase 4 otorga la facultad de “restringir” las libertades y derechos individuales, pero nunca de “suspender” por lo que llamamos a los diferentes medios a cumplir su tarea de informar pero que ello sea de manera oportuna y veraz y con pleno cumplimiento a la legislación vigente.

Sin otro particular y orando que Dios bendiga Chile, decimos Cristo Viene.


“Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová”

Salmo 33:12



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